viernes, 24 de mayo de 2013

Filosofía por Radio IX Por José Gaos


8.- Cosmología y psicología

   Cosmología o Filosofía natural o de la naturaleza es una disciplina que por su nombre tiene por objeto el cosmos o mundo o la naturaleza.
   Pero éste es el objeto del conjunto de las ciencias de la naturaleza, de la ciencia de la naturaleza.
   ¿Cómo puede tener el mismo objeto la ciencia de la naturaleza y la filosofía de la naturaleza?
   Las ciencias de la naturaleza son muchas: quiere decir que cada una tiene por objeto un objeto parcial del objeto total mundo o naturaleza.
   Los objetos parciales de las distintas ciencias de la naturaleza ¿equivalen al objeto total mundo o naturaleza, o éste es objeto de la filosofía de la naturaleza?
   De hecho, hecho histórico, los problemas que históricamente se ha planteado y ha tratado de resolver la filosofía natural, no se los ha ni siquiera planteado ninguna de las ciencias especiales de la naturaleza:
   el mundo ¿es finito o infinito en el espacio y en el tiempo, por adición o por división?
   el mundo ¿es únicamente material, o material -e inmaterial, espiritual, o, incluso, únicamente inmaterial, espiritual?
   Por este problema, la cosmología se interpenetra con la psicología.
   Esta es por su nombre una disciplina que tiene por objeto el alma.
   Y que históricamente se ha planteado y ha tratado de resolver estos problemas:
   ¿existe el alma?
   ¿es espiritual?
   ¿es inmortal?
   Estos problemas, ni se los plantea, la psicología experimental, empírica o científica que se separó en tiempos recientes de la filosófica.
   Aquí vamos a tratar la cosmología y la psicología conjuntamente, tratando de los dos grandes problemas de la cosmología y anejando al segundo los de la psicología filosófica.
   Pero empezaremos por el segundo. Se comprobará que el examen de la índole cualitativa del mundo es antecedente metódico de su cuantitativa finitud o infinitud.
   Fenoménicamente, el mundo es material e inmaterial.
   Hay, ante todo, dos clases de fenómenos con características contradictorias: los fenómenos físicos y los fenómenos psíquicos.
   De ejemplo de fenómeno físico puede servir un mueble cualquiera, esa radio.
   De ejemplo de fenómeno psíquico, un sentimiento cualquiera, el interés o el aburrimiento con que estén siguiendo esta lección.
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   Pues bien, la radio es extensa, tiene forma en sentido geométrico y está localizada peculiarmente en el espacio, y tiene color o colores, lisura, dureza y otras cualidades sensibles o perceptibles por medio de los sentidos de la vista, tacto...
   En cambio, el interés o el aburrimiento no tiene ni extensión alguna, ni forma en sentido geométrico, ni está localizado en el espacio de la peculiar manera que la radio; cierto que lo imaginamos o lo concebimos localizado dentro de nuestros cuerpos, con los demás fenómenos psíquicos de cada uno; pero lo menos que puede decirse es que esta localización de algo inextenso dentro del cuerpo no puede equipararse exactamente a la localización de un cuerpo extenso en el espacio. El interés o el aburrimiento tampoco tiene cualidad alguna perceptible por medio de sentido alguno como los de la vista, tacto... Tiene o es la peculiar cualidad compleja sentimental o afectiva que designamos precisamente con el nombre de interés o aburrimiento, y de la que tenemos ese peculiar conocimiento o saber que se dice tener conciencia de ella -y es por lo que los fenómenos de esta clase se llaman fenómenos de conciencia, y se considera que los de cada uno de nosotros integran su conciencia. 
   A pesar de tales diferencias entre las dos clases de fenómenos, se ha intentado reiteradamente reducir una de ellas a la otra. Pero como fenoménicamente es la existencia de las dos justo la imposibilidad de reducir ninguna de ellas a la otra, la reducción no ha podido intentarse más que pensando que los fenómenos son ésto, fenómenos o apariencias sensibles o de conciencia -que es lo que quiere decir la palabra de origen griego fenómeno -de algo que ya no es o, incluso, no puede ser fenómeno, sino que se imagina o concibe como localizado (por) (de)tras o en el fondo de los fenómenos, más allá de ellos, causándolos o/y sustentándolos: así se imagina o concibe la materia tras de los fenómenos físicos y el alma de cada uno en el fondo de los fenómenos de (su) conciencia; y la reducción de unos fenómenos a otros se hace imaginando o concibiendo, ya como fenómenos de la materia no sólo los físicos, sino también los psíquicos, ya como fenómenos de las almas no sólo los psíquicos, sino también los físicos.
   Pero ¿por qué se imaginan o conciben la materia y las almas además de los fenómenos mismos? ¿Simplemente para poder reducir los unos a los otros? Pero ¿por qué reducir los unos a los otros, a pesar de su dualidad misma?
   Una primera respuesta a esta pregunta es: porque la razón humana tiende a la unidad -a su vez porque le parece que ésta no le ofrece las dificultades de comprensión que la pluralidad...
   La sola dualidad de los fenómenos físicos y psíquicos ofrece
-y ésta es una segunda respuesta a la pregunta- la dificultad de comprender la relación en que pensamos que están: relaciones de causalidad.
   Pensamos, en efecto, que cuando queremos mover la radio, y la movemos, el querer ha causado los movimientos del cuerpo que han causado el de la radio; y que si al moverla nos cae la radio encima de una parte del cuerpo y nos lastima, el dolor que sentimos está causado por un  proceso causado en nuestro cuerpo por la caída de la radio sobre la parte de él. Y la dificultad de comprender esto que pensamos, es ésta: ¿cómo comprender que el querer, que es inextenso, cause los movimientos en el espacio del cuerpo, que es extenso; o que los movimientos en el espacio del cuerpo, que es extenso, causen el dolor, que es inextenso?
   La misma dificultad hay en la relación entre la materia y las almas.
   Pero si en el fondo de los fenómenos físicos y psíquicos no hay más que la materia, o si en el fondo de los fenómenos psíquicos y físicos no hay más que almas, desaparece la dificultad de comprensión de la relación de causalidad entre la materia y las almas.
   Sólo que:
   ¿son más comprensibles, o menos incomprensibles, las relaciones de causalidad entre:
   la materia y los fenómenos todos -y los solos físicos,
   las almas y los fenómenos todos -y los solos psíquicos,
   la materia misma,
   las almas mismas?...
   Se ha imaginado o concebido la materia en el fondo de los fenómenos para comprender éstos...
   Se han (imaginado o) concebido las almas en el fondo de las conciencias por motivos irracionales...



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